Supermicrobios (I)

Supermicrobios (I)

La serie de mini-entradas de «Supermicrobios» tiene como objetivo resaltar las bacterias, arqueas o virus con características más peculiares.

Magnetospirillum y la magnetotaxis

Imagen microscopio electrónico: K. H. Downing, H. Sui, L. R. Comolli and H.-Y. Holman. 2004. Electron Tomographic Studies of Bacterial Structure and Function. Microsc Microanal 10(Suppl 2). Copyright 2004 Microscopy Society of America

 

Magnetospirillum tiene el honor de iniciar la serie de «supermicrobios». Se trata de una bacteria magnetotáctica capaz de orientarse y nadar utilizando flagelos a lo largo de las líneas de los campos magnéticos de la tierra. Como otras bacterias magnetotácticas, Magnetospirillum dispone de unos orgánulos en su interior llamados magnetosomas. Estos contienen cristales magnéticos de minerales de hierro que se organizan formando cadenas (se pueden observar como puntos negros en la fotografía electrónica a la derecha de la figura).

Los magnetosomas aportan un momento dipolar magnético permanente. Dicho de otro modo, permiten que las bacterias que los contienen se comporten como brújulas en miniatura para orientarse y permanecer en su hábitat preferido de la columna de agua o sedimento (normalmente zonas con una baja concentración de oxígeno).

 

Geogemma barossii, el techo de la resistencia térmica

Fuente hidrotermal: NOAA Photo Library. Imatge microscopi: Derek Lovley, University of Massachusetts, Amherst.

 

En segundo lugar, presentamos el microorganismo conocido con mayor resistencia a las altas temperaturas. Es el caso del arquero Geogemma barossii, también conocido como «cepa 121» (esférico y con flagelos, como aparece en la imagen de microscopía electrónica en la parte inferior derecha de la figura). Este Arquería vive en las fumarolas hidrotermales (+2000 m de profundidad) y respira óxido de hierro; su nombre hace referencia a la capacidad de reproducirse a una temperatura de 121ºC. De hecho, G. barossii puede sobrevivir hasta dos horas a 130ºC y reproducirse de nuevo cuando baja la temperatura.

La capacidad de los microorganismos de crecer a altas temperaturas es muy importante para definir los tratamientos de esterilización de material (sobre todo hospitalario). Afortunadamente, la cepa 121 no supone ningún peligro para la salud humana ya que no puede crecer a temperaturas de alrededor de 37ºC por ser demasiado bajas.

 

Referencias

Lefèvre C, Frankel R, Bazylinski D. 2011. «Magnetotaxis in Prokaryotes». eLS. Chichester, UK Publisher: John Wiley & Sons, Ltd.

Kashefi, Kazem; Lovley, Derek R. (2003). «Extending the upper temperature limit for life». Science. 301 (5635): 934.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *