Ciencia y música – Sígueme el ritmo!

Ciencia y música – Sígueme el ritmo!

La industria de la música mueve Masas. Entonces, podría la ciencia llegar a más gente a través de la música? Un grupo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts lanzó hará un par de años el proyecto Biota Beats, una de las primeras iniciativas para unir ciencia y música.

Últimamente se está haciendo mucho énfasis en juntar ciencia con arte. Es una propuesta para acercar la ciencia a diferentes públicos, hacerla más atractiva e incorporarla a nuestro día a día. Por ejemplo, en el año 2016 el Centro de Investigación en Agricultura Genómica (CRAG) invitó a 5 sketchers profesionales a pasar un día en el centro para que dibujaran la investigación que allí se desarrolla. Después del evento, el centro editó un libro en el que se explica de manera didáctica los proyectos y descubrimientos de los investigadores del CRAG.

https://www.cragenomica.es/outreach/sketching-crag

Otro ejemplo es el uso de cómics para explicar un proceso científico, como es el caso del Vall d’Hebron Institute of Oncology (VHIO) y los cómics de Miriam Rivera (@miriamriig). A mediados de año el VHIO publicó un artículo en la revista Nature Communications en el que se presentaba 1 nuevo fármaco contra el cáncer con 1 mecanismo de acción poco habitual. Este descubrimiento se publicó en La Vanguardia acompañado de un cómic que ilustraba de manera comprensible la acción del medicamento y la importancia del descubrimiento.

Y para acercar la ciencia a nuestro día a día están las esculturas de Marc Boada. En la ciudad de Terrassa se creó el Jardín de las Percepciones, un jardín ideado para estimular el pensamiento, para cuestionar las percepciones y para preguntarte el porqué de las cosas.

Cuando se habla de ciencia y arte, a menudo se hace referencia a artes plásticas… Pero no olvidemos que la música también es arte! En este sentido también existen interesantes iniciativas.

El ritmo de la microbiota

El iGEM Competition es una competición internacional para estudiantes interesados ​​en la biología sintética. Es organizada por la fundación International Genetically Engineered Machine (iGEM) y se celebra en Boston. El año 2017 durante la ceremonia de clausura se presentó una canción hecha con la microbiota de los participantes.

Durante los días que duró la competición, los encargados del proyecto Biota Beats recogieron muestras de microorganismos de diferentes partes del cuerpo de estudiantes de todo el mundo. A cada continente se le asignó una parte del cuerpo, que a su vez tuvo un papel determinado en la canción final.

https://alum.mit.edu/slice/making-body-sing

De los estudiantes de Sudamérica se obtuvieron muestras del cuero cabelludo, que compusieron la percusión. Los microorganismos de la mano de los concursantes africanos dieron los bajos profundos. La atmósfera de la canción fue definida por la microbiota de la nariz de los estadounidenses. Para darle armonía funky, se añadieron los microorganismos de las orejas asiáticas. Y finalmente Europa dio la melodía electrónica con su microbiota de antebrazo.

Las muestras se recogieron en placas de Petri, que se incubaron hasta detectar crecimiento y entonces se fotografiaron. Estas imágenes fueron analizadas usando algoritmos que convirtieron las colonias de microorganismos en formato midi y finalmente en música.

Escucha el resultado final aquí.

http://biotabeats.org/intro.html

Esta pieza de música electrónica se creó con muestras de estudiantes de todo el mundo. Sin embargo, el proyecto Biota Beats contempla la posibilidad de crear una canción para cada individuo, generando la línea de cada instrumento a partir de la microbiota de cada parte del cuerpo, y creando así una sinfonía humana. Uno de los principales objetivos de este programa es el de acercar la microbiología a los seguidores de la música electrónica: Hablar de microbiota a las grandes masas que mueve la industria de la música.

Aunque no hace falta ir a los Estados Unidos para encontrar proyectos que unan ciencia y música, dado que, por ejemplo, dentro del proyecto NanoCaedre, de origen catalán, se presentará en breves una obra para órgano compuesta basándose en la nanotecnología.

Y esperamos que surjan más iniciativas como éstas, para llenar salas de conciertos de gente con sed de ciencia!

Referencias

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